El 3DMark01Se ya es un clásico para conocer el rendimiento del sistema a nivel general ya que cada componente del mismo es una parte fundamental para un buen resultado. Si alguno de ellos no se encuentra a la altura de las circunstancias no hay dudas que se reflejará en el puntaje. Para obtener distintas perspectivas de la peformance de estas memorias, se configuran en distintas velocidades en donde casi no hay diferencia entre DDR2-800 y DDR2-1066 debido a una limitación del sistema pero cuando alcanzamos los 3.4GHz en el CPU a DDR2-1155, logramos un puntaje impecable. Indiscutiblemente, este kit de G.Skill tiene que ser tomado en cuenta en caso que se desea un sistema más potente y estable (simplemente modificando los valores).
Aquí en esta prueba científica realizamos las dos pruebas correspondientes, una en default y otra en modo experto. Observen que en esta última configuración logramos dismunir 20 segundos mejorando considerablemente el rendimiento. Queda claro que par este tipo de procesador, las memorias G.Skill lo acompañan perfectamente aportando seguridad y estabilidad en los procesos tanto cotidianos como complejos (siempre y cuando no se superen las frecuencias alcanzadas en este review).
Con 83 segundos de diferencia, la performance de estas memorias ayudan a que el resto del sistema logre alcanzar su máximo potencial.
Iniciemos el análisis en el ambiente de juegos.
He notando poca diferencia en DDR-2 800 y DDR2-1066 pero cuando se aplica en juegos se generan diferencias, aunque sean pequeñas en el resultado como el ligero aumento de FPS, en esta oportunidad de 4. En modo Experto el resultado es sencillamente excelente, demostrando que estas memorias cumplen un rol fundamental, sobretodo en la parte de juegos.
La misma situación se presenta en el Prey en donde la configuración DDR2-1066 con la tecnología EPP activada obtiene un resultado totalmente aceptable y ni hablar al aplicar overclock, cuya ventaja es de 37 FPS aproximádamente.
Si bien el resultado final es muy bueno, queda claro que existe un límite. Aunque no haya diferencias sin importar las frecuencias establecidas en este juego de estrategia, las memorias G.Skill se desempeñan correctamente.
Cuando se va directamente a un análisis mucho mas real a veces uno se encuentra con rendimientos menores a lo esperado. Este no es el caso ya que las memorias siguen demostrando que pueden ser una solución a tomar en cuenta para plataforma DDR2, sobretodo si el motherboard tiene chipset nVidia. Además si se opta por subir las frecuencias un poco más, seguramente este kit no defraudará en lo absoluto.
En primer lugar, para conocer como se comporta las G.Skill en cuanto a las temperaturas, una vez iniciado el sistema, dejamos funcionando las memorias con operaciones medianas de trabajo por un tiempo determinado. Mediante un medidor externo recogemos un temperatura promedio de 44.5 grados. Para saber su límite aproximado, las estresamos con el programa Prime95 dando como resultado números que oscilan entr 46 y 47 grados, bastante elevados para mi gusto pero aún asi aceptables. Cuando aumentamos las frecuencias a DDR2-1155 se alcanza un máximo de 49.1 grados, un valor muy alto donde los disipadores tratan de hacer su mejor trabajo para que el calor generado se disperse. La solución de refrigeración no es tan buena como las dominator de Corsair ni las Flex de OCZ, pero sin dudas cumplen un buen trabajo.
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